Empieza por la tarea
Si lo que necesitas es explicar tus servicios y recibir consultas, empieza por una web corporativa. Su estructura debe ayudar a comprender tu propuesta y encontrar una vía de contacto.
Cuando el objetivo es vender productos
Una tienda virtual tiene sentido cuando el usuario debe consultar un catálogo, elegir variantes y completar una compra. Además del diseño, necesitas definir quién actualiza el inventario y cómo se procesan pagos y entregas.
Cuando el problema está dentro de la operación
Si varias personas repiten tareas, cruzan hojas de cálculo o pierden el seguimiento de solicitudes, revisa tus procesos. Un CRM, un ERP o una aplicación a medida pueden responder a necesidades diferentes.
Define una primera etapa útil
Escribe una acción que el usuario debe poder completar. Después enumera la información y las herramientas necesarias. Ese ejercicio ayuda a delimitar el proyecto y comparar propuestas con el mismo alcance.

